Tenemos que partir de la base de que una silla ergonómica ha sido siempre diseñada, por parte del diseñador o del fabricante, bajo un específico estudio de ergonomía que garantiza que su estructura, respaldo, brazos y mecanismos avalan una perfecta salud postural del usuario. Si nos fijamos en el respaldo podemos elegir entre dos tipos, respaldo de malla y respaldo tapizado. El respaldo de malla permite una mejor transpiración y estéticamente agiliza la figura de la silla, sin embargo, son menos resistentes que los tapizados frente a quemaduras o accidentes que puedan forzar la malla. En cambio, el respaldo tapizado es más resistente, su mantenimiento es más sencillo, pero menos transpirable que uno de malla.
El respaldo de una silla de oficina ergonómica puede presentar dos tipos de accesorios en función de su configuración y diseño, el ajuste lumbar y el cabezal. El ajuste lumbar es una pieza que se encuentra en la parte posterior del respaldo y que tiene un movimiento ascendente y descendente que te permite ajustar el respaldo a la presión lumbar que ejerce el cuerpo durante la sentada. Y el cabezal que facilita el apoyo de la cabeza, normalmente es un elemento opcional y suele indicarse para personas de gran envergadura o altura. Estos dos elementos no están siempre presentes en todas las sillas ya que son elementos que el diseñador puede utilizar o no en la concepción de su diseño.
Otro elemento a tener en cuenta son los brazos que pueden ser fijos o móviles y dentro de estos últimos se clasifican en 1D, 2D y 3D. Esta clasificación responde al movimiento que permite el brazo: el 1D permite regulación en altura, el 2D regulación en altura y anchura y el 3D regulación en altura, anchura y profundidad.
La recomendación es que cómo mínimo el brazo sea 1D ya que la postura frente a un teclado permitirá ajustar a la altura para que el brazo del usuario esté en línea con el teclado de un ordenador y de este permitir una buena postura.
El asiento debe ser lo suficientemente amplio para albergar al usuario, es importante que aquellos usuarios que sean de talla más grande o con sobrepeso se informen sobre las medidas del asiento. Los asientos, en función del modelo, puede ir equipado por el mecanismo trasla, que consiste en que el asiento se puede desplazar y sacar hacia afuera, es decir la regulación. En cuanto al resto de mecanismos que puede ofrecer una silla de oficina ergonómica está la regulación en altura, el Sincro que permite que el respaldo se recline y un mecanismo poco habitual que es el sistema de oscilación lateral.
Por último, y no menos importante la base y las ruedas de la silla de oficina. Las bases pueden ser de poliamida (plástico resistente) o bien metálicas de aluminio pulido o pintado. Normalmente la base tiene relación con el acabado o diseño del fabricante y tanto uno como otro cumplen a la perfección su funcionalidad, es una cuestión más estética que funcional. Sin embargo, en las ruedas ocurre lo contrario ya que la superficie donde se vaya a utilizar la silla ergonómica determinará si la rueda es para suelos duros o por el contrario es engomada para suelos de madera o parqué.